CÓMIC PARA TODOS

‘Todas putas. Los cuentos gráficos’, de Hernán Migoya

Portada_TodasPutasEditorial: Dibbuks.

Guión: Hernán Migoya.

Dibujo: Carla Berrocal, Ana Galvañ, Olga Carmona Peral, Gemma Araceli Horcajo, Irene Roga, Irati FG, Sheila Alvarado, Natacha Bustos, Patricia Breccia, María Herreros, Cristina Daura, Clara Soriano, Ana Pez, Andrea Jen y Mamen Moreu.

Páginas: 136.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2014.

Con el salto de Todas putas al mundo del cómic, es obligado hacer un ejercicio de memoria. Este título fue el de un libro de relatos creado por Hernán Migoya y que fue el epicentro de unas de las habituales polémicas políticas y sociales en 2003. La disputa estalló cuando una de sus editoras, Miriam Tey, fue nombrada directora del Instituto de la Mujer. Con el título de la obra, casi no hace falta ni detallar los motivos. Lo que resulta evidente, más de una década después de aquello, es que las obras culturales siempre van a generar polémica cuando gustan de moverse en los extremos. Migoya es uno de los autores que disfruta de esa posición y no sabe de autocensuras o de contenciones. En Todas putas da rienda suelta a una serie de historias de ficción extremas, que las críticas de 2003 vieron como una apología de la violencia hacia la mujer o culpables de frivolizar con la figura femenina. Lo que está claro es que si alguien desea ofenderse, se ofenderá, independientemente del tono que adopte un autor. Y Migoya, de nuevo, disfruta con eso. Pero si en 2014 su obra salta al cómic ilustrado por nada menos que por quince autoras se puede entender que aquella polémica fue algo artificial o bien que la sociedad ha evolucionado. Quizá ambas cosas.

El principal objeto de la controversia fue el primero de los relatos que hay en este cómic, El violador, un monólogo sin público identificado en el que un delincuente sexual se justifica. Carla Berrocal, con un dibujo extremo y meticuloso ahuyenta todos los fantasmas de la apología. En realidad, no parece haberla en ninguno de los relatos del libro, exposiciones más que sentencias, extravagancias más que juicios. De hecho, no es la única historia en la que se pueden encontrar comportamientos reprobables, pero nunca perdiendo la perspectiva de la ficción y de la pretendida búsqueda de instintos y comportamientos muy extremos. Esa es, en realidad, la base de Todas putas, la exageración, el momento perverso, turbio, a veces cruel e insano como en esa primera historia, en Un día de mierda (en el que una mujer desesperada por encontrar un aseo rompe todas las barreras de la corrección social) o La pelusa (en la que un masajista se propasa intentando extraer una pelusa de los genitales de una clienta), pero sobre todo, más incluso que en El violador, en Porno del bueno, una cruda y casi completamente muda historia en la que se expone un caso de pederastia.

Como cualquiera antología, Todas putas es una magnífica reunión de estilos muy diversos, con el matiz a celebrar de que es también un recordatorio de algo fundamental: el cómic español no tiene género y hay autoras de enorme talento. Hay una brillante riqueza visual en estas páginas, que pasa con una facilidad asombrosa de la inspiración manga de Irene Roga o Andrea Jen, espectaculares ambas en su recreación del erotismo, a la divertidísima caricatura de Natacha Bustos y Mamen Moreu, pasando por la acertada narrativa y creación de página de Olga Carmona Peral, la enorme expresividad de GemmaAraceli Horcajo o de Ana Pez, y la sencillez sin diálogo de Irati FG. Sheila Alvarado apuesta por una predominancia de negros e ilustraciones a página completa que zambullen al lector en el relato. Patricia Breccia tiene un estilo juguetón perfecta para la historia que ilustra, a la que sigue el más arriesgado y menos realista trabajo de María Herreros, el de trazo firme y la mirada precisa de Cristina Daura, o las divertidas figuras animales de Clara Soriano. Sobre todo, variedad. Calidad, de sobra. ¿Polémica? Algo hay, por supuesto, pero en realidad la que cada lector quiera encontrar.

Como contenido extra, el libro ofrece una introducción de Miriam Tey y un epílogo de Elisa G. McCausland.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 237 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: