CÓMIC PARA TODOS

‘Spiderman. Un día más’, de J. Michael Straczynski y Joe Quesada

image_galleryEditorial: Panini.

Guión: J. Michael Straczynski.

Dibujo: Joe Quesada.

Páginas: 144.

Precio: 15 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2012.

Es difícil no caer en el nerviosismo cuando una de las dos grandes editoriales americanas, Marvel y DC, decide remover los cimientos de sus franquicias más populares. Los de Spiderman han vivido varios cataclismos en la última década, y uno de los más trascendentes fue el que centró Un día más. Es igualmente complicado no afrontar la historia con dudas, incluso con cierto enfado en algunos aficionados, por lo que iba a suponer en la continuidad de Spiderman (y que pese a la proliferación de spoilers como medio de información no procede revelar, aunque sea una historia con algunos años ya a sus espaldas). Pero luego se lee el relato y hay que quitarse el sombrero ante la narración de J. Michael Straczynski, que despedía de esta forma su larga etapa en las aventuras del Trepamuros, y Joe Quesada, en uno de los pocos proyectos que asumió como ilustrador en esa etapa, más centrado en su faceta de editor. La narración es exquisita y detallada. Puede que el contenido esté lejos de contentar a algunos seguidores de Spiderman, aunque hay que asumir que la polémica forma parte de la política editorial de las grandes, pero el continente es formidable, una historia modélica en cuanto a narración, construcción de personajes y, sobre todo, emoción.

Porque justo a eso es a lo que apela Straczynski, a la emoción. El escritor, necesariamente amoldado a los eventos derivados de Civil War, saga desarrollada esencialmente por Mark Millar, coloca a Peter más que a Spiderman en una encrucijada impensable, en la que tiene que decir si está dispuesto a sacrificar su matrimonio con Mary Jane por la vida de su tía May, que recibió un disparo dirigido a él justo antes del arranque de este volumen. Straczynski fue endureciendo progresivamente el tono de sus historias hasta llegar a este dramático final. No es aquí Spiderman un héroe jovial e inmaduro, sino uno angustiado y desesperado. Y es imposible no sentir esa emoción en su búsqueda de una solución, condenada al fracaso desde el principio, mientras ve cómo se le cierran todas las puertas. La extensión de la historia es casi perfecta y su estructura modélica. Podría haberse perdido en una sucesión de escenas idénticas tras cerrar con brillantez la etapa en la que Spiderman se convirtió en una especie de discípulo de Iron Man, tanto en sus identidades de héroes como en las civiles, pero encuentra un camino formidable que hace pasar a Peter por un muy complejo espectro de emociones, de la ira a la frustración, pasando por la intriga o la desesperación. Y acaba con un regreso a los orígenes que, por discutible que sea, y lo es, no deja por ello de ser brillante.

Esa brillantez está en la historia y en su plasmación visual. No hay más que acudir al cuarto episodio de esta historia, el último, el definitivo, y disfrutar del deleite gráfico que plantea, con sus sombras, con una composición de página tan sencilla que parece imposible que genere el impacto emocional que busca y encuentra, con la sobrecogedora y terrorífica presencia de Mefisto, con una inolvidable doble splash page que resume lo más feliz de décadas de historias de Spiderman y con un portentoso fundido a negro capaz por sí solo de arrancar las lágrimas del lector pero que se convierte en un espléndido cierre para una historia que parecía imposible concluir. Quesada pasa de lo más espectacular (el combate con Iron Man, los mundos del Doctor Extraño, la entrada de Mefisto en la historia) a lo más intimista con una facilidad asombrosa. En Un día más impacta el dibujo e impacta el guión. Y eso no elimina algunos de los recelos que podía provocar esta historia antes de su lectura, porque resulta imposible borrar de un plumazo años de páginas y viñetas, de cariño hacia unos personajes que se han colado en los corazones de los lectores, por mucho que la industria editorial se empeñe en demostrar lo contrario con tanta asiduidad. Pero aceptando la premisa, Straczynski y Quesada logran una obra que merece encendidos elogios.

El volumen, publicado por Panini dentro de su colección Marvel Deluxe, incluye los números 544 y 545 de The Amazing Spider-Man, el 24 de Friendly Neighborhood Spider-Man y el 41 del segundo volumen de The Sensational Spider-Man, publicados por Marvel Comics entre noviembre de 2007 y enero de 2008. Panini ya había publicado este material en el número 20 de  su segundo volumen de Spiderman. Esta nueva edición contiene un prólogo de Celes J. López, sendas entrevistas a Joe Quesada y J. Michael Straczynski de Marvel Spotlight, un epílogo firmado por Stan Lee, las portadas originales realizadas por Quesada (incluyendo la versión en tinta del 544 de The Amazing Spider-Man y a lápiz de la del 545) y Marko Djurdjevic y un portafolio que explica cómo llegan varias páginas a su versión final.

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Esta entrada fue publicada el 20 enero, 2014 por en Cómic, J. Michael Strazcynski, Joe Quesada, Marvel, Panini, Spiderman.

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