CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Jordi Bayarri

ComicLeganés13Es llamativo que un autor se mueva con la misma facilidad en el cómic infantil de corte educativo como en una serie de corte erótico y fantástico. Jordi Bayarri lo hace, buscando ahora un hueco en la hermosa tarea de recuperar a los más pequeños para el mundo del cómic con su Colección Científicos y, al mismo tiempo, divirtiéndose con series como Scrap Trek, Entre tinieblas o Magia y Acero, en las que mezcla género, erotismo e incluso pornografía. Pero es que, además, Bayarri es uno de los autores españoles que mejor se mueve en el complejo mundo de la autoedición y, ahora también, del crowdfunding. Aprovechando que fue uno de los autores invitados a las XIV Jornadas de Cómic y Manga de Leganés, mantuvimos una muy interesante conversación con Jordi Bayarri, al que agradecemos enormemente su amabilidad y su tiempo. En la charla, hablamos de todos estos asuntos relacionados con su carrera profesional y descubrimos algo más sobre sus planes para el futuro.

En el acto de presentación de las Jornadas de Cómic y Manga de Leganés mencionaste como motor de la Colección Científicos una cuestión interesante: recuperar a los niños para el cómic.

En este esfuerzo que hemos hecho en el mundo del tebeo por acercarlo a los adultos, con todo esto de la novela gráfica y el tebeo para adultos, para enseñar a la gente mayor que puede seguir leyendo tebeos sin ningún problema, nos hemos olvidado un poco de los chavales. Y me parece que es un error porque a fin de cuentas el tebeo nació como un medio para los niños. Y ya de un modo muy egoísta, los niños son los lectores del futuro. No podemos concentrarnos en la gente de 40 años y esperar que los niños, si no se enganchan ahora, empiecen a leer más adelante. Hay que pillarles ahora de jovencitos y acostumbrarles, como nos ha pasado a todos. Todos hemos aprendido a leer con tebeos y todo el esfuerzo que se ha hecho de enseñar a los adultos a leer tebeos, yo creo que no hace falta si les coges de pequeñitos. A los que leemos tebeos ahora nadie nos ha tenido que explicar que el tebeo es un arte, un medio narrativo tan válido como el cine o cualquier tipo de literatura porque ya lo sabemos, lo hemos aprendido de pequeñitos. Hay que esforzarse un poco más en ese aspecto, en los chavales. Y la idea del cómic divulgativo es porque los niños no van a leer tebeos de motu propio, sino que siempre va a haber un adulto que le ponga el tebeo en las manos, y darle ese rollo educativo es la forma de ganarse al padre, al tío o al abuelo para que diga “mira, este tebeo se lo voy a regalar a mi hijo / sobrino / nieto porque además de entretenerse así aprende un poquito”. Hemos intentado hacer un producto que complazca a todo el mundo

¿Qué pesa más entonces, la vertiente científica y educativa o la de cómic?

Hemos intentado mantener un equilibrio, pero sobre todo que sea divertido. Sí que es verdad que tiene una parte de divulgación, pero es mínima. Sobre todo es una historia entretenida, divertida, porque a fin de cuentas se la tiene que leer un chaval. Hacer un tebeo cuesta mucho, y yo paso de hacer un tebeo para que luego el niño no se lo quiera leer. He procurado hacer un tebeo que a los niños les guste y luego tenga un contenido educativo. Tampoco es cuestión de que el niño termine el tebeo convertido en un especialista en evolucionismo o heliocentrismo. Simplemente es familiarizarse un poco con los conceptos y que luego después en clase, cuando le expliquen Darwin o Galileo, le suenen un poco. Es divulgativo pero hemos potenciado sobre todo el entretenimiento, son chavales y tienen que divertise.

Después de los dedicados a Darwin y Galileo, ¿cuáles son los próximos títulos que tienes en mente y cuándo podremos ver el siguiente número?

Si todo sale como está previsto, aunque vamos un poco apretados, queremos sacar el de Newton antes de Navidades. A ver si todo sale bien y esta misma semana empezamos con el crowdfunding. Para el año que viene, antes de verano, queremos sacar Marie Curie, y para después del verano Einstein. Esos son los cinco científicos que tenemos preparados. Cuando saquemos Einstein, miraremos a ver si la cosa va suficientemente bien como para seguir, porque estas cosas ya se sabe…

¿Cómo es la documentación para estas historias?

Por suerte, la documentación no la hago yo, la documentación corre a cargo de Tayra Lanuza, que es una historiadora especializada en historia de la ciencia, así que domina la disciplina, sabe qué fuentes consultar. Ella es la que busca la documentación, toma nota un poco de todo lo que es más relevante en la vida de cada científico y yo a partir de ahí estructuro la historia, ciñéndome a los puntos básicos que ella me dice que es esencial mencionar, pero luego procuro adaptar la historia al formato cómic, y que sea divertido y fluido. Porque muchas veces los cómics de divulgación que se han hecho hasta la fecha son auténticos ladrillos donde el ansia de meter datos es tal que se desvirtúa totalmente el producto. Son cosas que no se va a leer nadie. Lo que hemos hablado muchas veces es mantener un equilibrio entre lo que es el cómic de entretenimiento y el cómic educativo para que pese más lo primero, y que divulgación haya poca pero que esté correcta. Uno de los intereses que tiene ella es potenciar los datos reales en contra de las leyendas que se han creado. Por ejemplo, con Galileo nos pasó durante el crowdfunding que la gente nos preguntaba si salía cuando le quemaban. Y yo tenía que decirles que no le queman. La Inquisición no le quemó, le hicieron un juicio, le encerraron en su casa. Y así con todo. Intentamos explicar poquitas cosas, pero bien.

Has mencionado el crowdfunding como base del proyecto y tienes una amplia trayectoria también con la autoedición. ¿Cómo ha sido tu experiencia en estos terrenos? ¿Crees que son ahora mismo vías factibles para que el cómic español encuentre un camino?

Yo creo que el cómic español, igual que la edición en general, aquí y en el extranjero, tiende poquito a poco a la autoedición y a la microedición, en el sentido de editoriales pequeñas que publican muy pocas cosas. Por suerte, los medios de producción se están abaratando mucho y los canales con el lector como es Internet te facilitan mucho la comunicación, hasta el trato casi directo. Creo que se va tendiendo hacia eso. La autoedición cada vez es una fórmula más válida. Aún pesa un poco esa imagen que tienen algunos de que el autoeditor es un pobre desgraciado que no ha encontrado nadie que le publique y que no tiene más remedio que sacárselo él, que no digo yo que en algunos casos no sea así, pero es una opción más. El mercado español sobre todo está muy limitado a cierto tipo de producto y cuando quieres salir de ahí o te lo montas por tu cuenta o no hay nadie. Cuando empecé a pensar en la colección de cómics educativos, yo miraba al panorama de editoriales y pensaba ¿a quién le va a interesar esto?, ¿quién saca cómics para chavales, algo de este rollo, si todos están con los tomacos estos de novelas gráficas supersesudas? Como yo tenía bastante experiencia y lo veía bastante fácil porque no era nada que no hubiera hecho antes, pues pensé en hacerlo yo. Lo del crowdfunding viene porque es una fórmula que yo ya conocía por gente de Estados Unidos con la que he trabajado, quería probar y consideré que este proyecto, por cómo es y a quién va dirigido, era el más susceptible de tener éxito en un terreno como éste. Porque yo hago otros tebeos, que son mis idas de olla, con mozuelas y con monstruos, que obviamente me interesan a mí y a cuatro más, pero un cómic educativo enfocado a los chavales supuse que iba a tener una acogida mayor, y así ha sido. Ambas fórmulas se van a ir implantando y fortaleciendo con el tiempo. También es ver qué pasa y si la gente no se cansa de que estés continuamente dando la paliza en Internet para que meta dinero en tu proyecto, que es verdad que es algo cansino, y que la gente vea que sus aportaciones luego tienen un retorno satisfactorio. Eso ya es competencia nuestra, de los autores y de los editores. Hay que satisfacerles bien y que queden contentos. Yo me esfuerzo en mandar enseguida los cómics a los mecenas, con todos los regalitos, porque hay que preocuparse sobre todo de la gente que confía en ti.

Ya has mencionado a las mozuelas y tengo que decirte que me hace mucha gracia un hashtag que utilizas en Twitter, #dibujandomozuelas. No sé si, de alguna manera, es una pequeña reivindicación del cómic pornográfico, que tan mal cartel parece tener…

Es que a mí me gusta dibujar el cómic erótico y el pornográfico también. Hay gente que se avergüenza, gente que lo hace, y se ha creado este estigma desde hace tiempo de que el cómic para adultos está aparte y no cuenta. Durante mucho tiempo, el cómic para adultos y las revistas iban un poco a su rollo y casi nadie lo mencionaba. Cuando se hablaba de cómic erótico se hablaba de Manara y poco más. Y resulta que el cómic erótico ha sido en nuestro país la base y el sustento de muchos autores que ahora están triunfando y que ahí se han curtido y se han ganado los garbanzos durante mucho tiempo. Es una pena. Es verdad que tiene un cierto carácter que impide mencionarlo mucho en público, pero se hacen cosas muy chulas, sobre todo ahora que se ha desplazado a Internet, y hay que reivindicarlo un poco más. A mí me gusta dibujar pin-ups y cómics eróticos y cuando lo hago lo comento.

Magia y Acero‘ y ‘Scrap Trek‘ son series que mezclan lo erótico con el género. ¿Es una forma de acercar lo erótico al lector?

No, básicamente es porque me gusta a mí. Sobre todo con Magia y Acero yo ya sabía que al ser erótico iba a tener muy poca repercusión mediática. Decidí, como lo íbamos a leer cuatro, hacerlo de un género que me gustara a mí y disfrutar dibujándolo. Me ha gustado siempre la fantasía, y es un género que siempre ha rozado el erotismo, todos nos acordamos de las tías que dibujaba Frazetta y las jacas que se trajinaba Conan… También ha sido un poco en oposición a lo que te decía. Las revistas que se publicaban cuando yo empezaba a dibujar Magia y Acero estaban enfocadas a un cómic erótico realista, basado en historias cotidianas, porque se acercaban a un público que no consumía tebeos, y querían un dibujo muy terminadito y situaciones muy reales. Una vez más, como yo sabía que iba a ir a mi rollo y nadie me iba a hacer caso, pensé en hacerlo como a mí me gustaba, de fantasía y con un dibujo más a mi estilo, más cartoon.

¿Cambia en algo tu estilo o tu forma de trabajar si afrontas un cómic para adultos o uno para niños? ¿Es fácil cambiar el chip de uno a otro?

El estilo gráfico es diferente, pero el proceso es el mismo. Yo hago tebeos y los hago siempre igual. Cuando hago tebeos para niños estoy pendiente del estilo, que sea más blandico y de mirar mucho qué pongo y qué no pongo. Cuando haces cosas para chavales tienes que estar un poco atento. Pero cuando hago cómic para adultos, me desmadro y hago lo que quiero. Sé que es raro hacer las dos cosas, pero también me sirve para no aburrirme. Porque hacer tebeos para niños todo el rato termina siendo aburrido y, parece mentira, pero hacer tebeo erótico todo el rato también aburre.

¿Y dónde encaja en esa trayectoria ‘Entre tinieblas‘?

Es una ida de olla de las de verdad. A mí siempre me ha gustado la fantasía clásico, pero también los tebeos de superhéroes. Yo quería hacer una historia de fantasía larga, pero quería hacerla en plan serie porque desde hace mucho tiempo en España se busca el tomo unitario, el lector casual, pero hacen falta series para enganchar al lector e ir dándole capítulos. Lo planteé así porque era una cosa que me gustaría leer, igual que leía álbumes franceses de aventuras, La espada de cristal o La búsqueda del pájaro del tiempo. Quería darle un carácter diferenciador, que no fuera la típica historia del bárbaro, el enano y el elfo que van por ahí, y como me gustaban mucho los superhéroes pensé en hacer personajes diferentes y darle otro rollito. Lo que pasa es que Entre tinieblas lo tengo un poco parado porque ya más cosas no puedo hacer. A ver si hay suerte el año que viene y consigo hacer otro.

Justo esa es la última pregunta, de las series que tienes abiertas, además de seguir con la Colección Científicos, ¿cuáles tendrán pronto una nueva entrega?

Ahora tengo que terminar Newton para final de año y el año que viene a ver si consigo organizarme para hacer los dos científicos que quiero hacer y un nuevo episodio de Entre tinieblas. Y si tengo suerte y encuentro un rato, que no lo sé, el número 24 de Magia y Acero, que lo tengo un poco abandonado, tengo a las pobres chicas muertas de risa. Lo tengo preparado, lo tengo planificado y todo, y cuando tenga un momento, que no sé cuándo será, quiero dibujarlo. Porque además quiero hacer experimentos y quiero hacer este 24 sin texto. Ya veremos lo que sale.

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Esta entrada fue publicada el 30 septiembre, 2013 por en Cómic, Entrevista, Jordi Bayarri.

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